Leer el mundo no solo implica leer lo que está escrito, descifrar letras y palabras, implica leer lenguajes muy diversos, leer objetos, imágenes, ciudades, personas.
Como dice Paulo Freire , la lectura del universo antecede a la lectura de la palabra y, por eso, la lectura de ésta no puede prescindir de la continuidad de la lectura de aquél. Lenguaje y realidad están unidos dinámicamente. La comprensión del texto que se obtiene por la lectura crítica implica la percepción de las relaciones entre el texto y el contexto.
Pero aún así leer sigue asociado al texto escrito, impreso
¿ No podemos leer otros lenguajes?
Escaparnos solo del texto..y abrir nuevos horizontes
Habilitar nuevas lecturas, ofrecer los más diversos espacios.
Si puedo leer mis recuerdos y hasta a veces mi melancolía en las gotas de lluvia
que caen sobre el vidrio de la ventana, puedo reconocer mi alegría en la melodía de una canción, mis anhelos y mis esperanzas sobre el paisaje, la muerte en un simple objeto y la vida en la sonrisa de mi hijo....
¿Podremos dejar de reducir las lecturas escolares solo a la palabra escrita?
Podemos habilitar nuevas oportunidades, nuevos significados, dar libre albedrío a que cada uno pueda crear sus propios sentidos, sin limitar las lecturas ajenas, sin mediatizarlas...
Los seres humanos leemos el mundo desde que nacemos, leemos el contexto, y estamos plagadas de esas significaciones, buscamos signos, indicios que nos digan algo, construimos nuestro camino lector, como diría Laura Devetach, desde las imágenes, los dichos, canciones, desde lo que sentimos, lo que vimos.
Tal vez la escuela de ayer, como a veces la de hoy,
(y si no nos lo planteamos cada uno desde su pequeño rincón),
también quizá la de mañana ;
mediante la cultura escolar traten de seguir ignorando estas significaciones
para imponer otras "políticamente correctas".



